domingo, 15 de septiembre de 2013

Scene 12.

Me despierto alarmada. Un ulular de búho. Nunca lo había escuchado aquí. Lo escuchaba continuamente en el orfanato, porque había un bosque al lado. ¿Pero aquí...? Nunca lo había escuchado.

Me levanto alarmada. Escucho con mucha atención. Intento captar de dónde viene el ruido.


Camino por toda la habitación. Donde más suena el ruido es por donde está el armario.

Me doy cuenta y pego la oreja al armario.

En efecto, ahí se escucha mucho más.

Abro el armario.

Más ruido.

Abro el rectángulo.

Más.

Abro la puerta corredera que comunica con la habitación secreta. 

Ahora el ruido es ensordecedor.

Otra vez está él allí. 

Se para el ruido.

No sé de dónde viene.

Entonces él habla.


-Hola Nana.


-Hola, no sé quién eres.


-Qué maleducado. Es verdad, no me he presentado. Me llamo David. Estoy aquí para alejarte de una cosa que podría o no cambiar el destino de tu vida.


Carraspea.

Le dejo hablar y me quedo callada.


-Bueno, a lo que iba. Ellos te quieren meter un chip en el cuerpo. Así te tendrán localizada. Pero además tendrás que obedecerles, porque si apretando un botón, el chip hará cosas dañinas para tu cuerpo. No debes dejar que te pongan el chip, Nana. ¿Lo entiendes? 


-Sí. Pero , ¿por qué debería hacerte caso? 


-Por esto.


Me enseña su brazo. Tiene tatuado en él un símbolo. El mismo símbolo alargado que tenía mi padre tatuado. Entonces seguí ciegamente a David, aunque no sabía aún si tenía que haberlo hecho.


-Tres toques, Nana, entonces sabrás si es de nuestra banda, Nana. Tres toques. Y, acuérdate, nadie del otro bando conoce de la existencia de esta habitación secreta.


Entonces se desvaneció en él aire.

Yo no quería que me pudiesen un chip en el cuerpo. No quiero.

Me vuelvo a la cama.

No puedo casi dormir, estoy muy preocupada por el chip ese.


Mañana pasaré el día en la habitación secreta para que no me pongan el chip. Empezarán a buscarme cuando no acuda a la comida. Entonces no tengo casi tiempo. Miro el reloj. Son las 7:15. A las 8 sueña el despertador. Y los demás lo oyen.

Y alomejor puede ocurrirsele a Carlos venir a darme los buenos días. Sólo tengo tres cuartos de hora como mucho. 

Voy a la cocina y empiezo a coger mil cosas. Desde pan hasta lechuga, unas latas de conserva, agua y alguna bebida más. También cojo el mp3 y los auriculares. Una alfombra unas mantas y una almohada.

Falta un cuarto de hora. Está todo preparado en la habitación secreta.

¿Qué falta?

Ni idea.

Tengo una idea.

Dejo una nota en la que se lee:


Buenos días. He decidido irme de aquí. Me gusta esta vida pero no es para mí. Carlos, yo no soy la que buscas. Espero que lo entiendas. 

                                  nana


La dejo en la cómoda


.

 

Me meto dentro de la habitación secreta. Cierro por dentro. Si es verdad lo que dice jamás me descubrirán. Cierro los ojos. Aquella noche no había dormido nada. Me duermo. Después de una hora más o menos, me despierta el sonido de unos gritos. Unos gritos que me llamaban. Unos gritos de Carlos. Me despierto de golpe. Menos mal que no he gritado del susto.


 -¡Nana! ¡Nana! ¡Nana! 


Me estaba llamando Carlos. Suspiro. Cuánto griterío. Entonces oigo un ruido de una puerta. Entra Mey. Escucho atentamente.




 -Esa sucia cucaracha se ha escapado con el enemigo. Buf, tendríamos que haberle metido el chip el primer día, para que estuviera quietecita, cuando estuvo dormida. Ahora nuestros planes al traste. 


-Pero, ¿y eso de que yo era Coco Chanel y Serte era Einstein? En eso te pasaste. Estuvo a punto de no creerte. Es bastante tonta para habérselo creído todo. Casi me muero de la risa. 


-Ya, pero sabía por sus datos que era muy fácil de impresionar y que era un poco tontita. Se lo cree todo. Por eso se ha ido con David. 


-Sí. Y ahora no sabemos dónde está. Id Serte y tú a buscar por la ciudad, no puede haber ido muy lejos. 


-Si es que ha podido salir. 


-Por eso me quedaré yo aquí. 


-Vale. Suerte. Convéncela si la encuentras.


 -Suerte. Descuida. 


Se oye un ruido de una puerta. Carlos el mentiroso se ha ido. ¡Anda que creerme lo que me dijo ese sucio gusano! Entonces se escuchan tres toques en la puerta del armario. 


- ¡Nana! ¡Nana! ¡Nana! 


Hummm. Pienso.


 -Soy de los tuyos Nana. 


Demuéstralo, pienso. 


-Te lo demostraré. 


Toc toc toc. 


Tres toques. Eso me suena. ¡Tres toques! 


- ¡Nana! ¡Nana! Ábreme. Sé que estás ahí. Nana. 


Dudo. Si sabe que estoy aquí, que abra ella.


 - De acuerdo, Nana, abriré yo. 


Se escuchan unos forcejeos. Entonces se abre la puerta secreta. 


- ¡Nana! Estás aquí. 


- Sí. 


Me abraza. 


-Soy de tu equipo. 


Se sube la manga de su camiseta y me enseña su brazo. El mismo tatuaje. Entonces creo en ella. Se seca las lágrimas y me dice:


 -Fuguémonos con David, Nana. 


Asiento con la cabeza. Aquí empieza la aventura del equipo Serpiente. 


$NANA$

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