miércoles, 30 de octubre de 2013

Scene 15

Con un escalofrío por el cuerpo me digo a mí misma que ya iba por la pista. Si los pájaros empiezan a graznar es buena señal, ¿no? Quito todo el polvo ensuciándome las manos a más no poder.
Entonces es cuando se empezaban a distinguir unos carácteres escritos en la mesa. 
Cuando ya había sacudido todo el polvo‚
puedo leer grabado en la piedra de la mesa unas palabras extrañas, unas palabras que recordaba haberlas visto antes en alguna parte.
Señalaban lugares, como indicando cómo se va a los lugares señalados. Habían cuatro flechas que señalaban distintas zonas, todas apuntando a un lugar en concreto y con un nombre encabezándolas. 
Señalaba exactamente cuatro direcciones, norte, sur, este y oeste.
En la norte ponía: 
Pôle du  Nord
En el del sur rezaba:
Naranjus
En el este estaba escrito:
Chantée
Y por último, el oeste decía así:
Placé trois
Exactamente lo que decía en el pergamimo.
Todo encajaba.
Mi pecho latía rápidamente.
Estaba embriagada por la emoción.
Me envolvía un aire misterioso que soplaba hacia el norte.
Respiro hondo, lo necesito.
Ahora quedaba averiguar el índice de la cuestión.
El móvil del misterio.
Siguiendo la dirección norte, había una rampa poco empinada que llevaba hacia el pueblo, pero bajando más empinadamente por un lado, podías llegar a unas escaleras un poco escondidas entre la maleza, que te conducían a una puerta, una gran puerta de madera, una gran puerta de madera que estaba justamente donde señalaba la flecha del Norte.

No me lo pienso dos veces; voy casi corriendo hacia la rampa empinada escondida entre la vegetación y la bajo con el trasero en tierra. 
Llego a las escaleras. Las bajo corriendo, poseída por la emoción, y casi caigo en varias ocasiones.
Me limpio el trasero con las manos y me pongo manos a la obra, aunque en realidad no sé que tengo que hacer, ¿Abrir la puerta? ¿Descubrir un pasadizo secreto? Ya nada me extraña.
Empiezo con un reconocimiento básico; la exploro, toco todos los rincones (sin importarme, rara cosa, de que haya bichos) y de golpearlos levemente.
Nada raro, ningún bicho a la vista ni nada importante. Me doy la vuelta dándome por vencida, cuando escucho un extraño ruido que hace que, como por un resorte, gire la cabeza para ver de dónde procede aquel ruido.
Entonces descubro quizás un poco atemorizada, que la puerta estaba abierta.
Doy un salto para atrás, me he dado uno de los sustos más grandes de mi vida.
Una suave voz de dentro de mi cabeza me invitaba a entrar, y otra voz, esta en un tono más grave, me decía que no entrara.
Al final tuve que hacer de intermediaria entre las dos voces, y, aunque estuve cerca de aceptar a la voz grave, mi curiosidad se decidió por la voz aguda, suave y aterciopelada, aunque algo de dentro de mí me decía que estaba en un error, que después la voz se tornaría bruja, que su apariencia angelical se podía convertir de un momento a otro en una voz desgarrada y fea.
Me adentré en la estancia.
Aparte de las telarañas (¡quién sabe cuántos bichos habría!) no había gran cosa. A la derecha había una mesa de madera rectangular pegada a la pared, cubierta de terciopelo rojo sangre, con un espejo dorado viejo encima de ésta. 
Los suelos estaban cubiertos de una moqueta color rojo vino, parecida al terciopelo que cubría la mayor parte de los muebles.
A la izquierda, una armadura de caballero     montada siniestramente con espada en mano, oxidada por el paso del tiempo.

Frente a mí, unas escaleras subían al piso de arriba. Decidí subirlas.
En la entrada del piso superior, colgaba peligrosamente del techo una lámpara araña de cristal, una reliquia hoy en día.
No había nada más.
De repente, un susurro casi imperceptible llega a mis atentos oídos, y vuelvo la vista detrás, hacia la penumbra.
Entre la oscuridad distingo una sombra que avanza lentamente hacia mí.
Aterrorizada veo que, debido al miedo o a la fascinación, me quedo quieta donde estaba, mientras la sombra avanza casi tímidamente, pero respetablemente a un paso lento, que sólo hace ponerme más nerviosa de lo que ya estaba.
Mientras avanza, hace un ruido metálico como si de cadenas se tratase, lenta pero concienzudamente.
Llega pronto el momento que nos situamos la sombra enfrente mía, y yo, moviendome lentamente hacia atrás, para situarme fuera de la oscuridad, debajo de la lámpara de araña, para poder distinguir mejor a la sombra que me seguía.
Noto que un dolor de cabeza se apodera de mí, pero logro resistir unos instantes, que aprovecha la sombra para alargar una mano huesuda de la oscuridad hacia mí, y yo, inconscientemente retrocedo, creyendo que me iba a coger del cuello o algo parecido, pero, extrañamente, me coge la mano y deposita en ella un objeto extraño, un objeto que, antes de poder haber averiguado que era, caí desmayada a la moqueta color rojo sangre, inconsciente.

***

Al despertarme, creía que había sido todo un largo sueño, pero, después, al mirar la estancia en la que me encontraba, me cercioné de que había sucedido de verdad.
Aún estaba tumbada en la moqueta, y con el objeto que me había entregado la sombra en la mano.
Sin poderme resistir más, abro la mano y examino el objeto extaño; era una especie de tabla de madera en forma de escarabajo. 
¿Para qué quería yo un escarabajo de madera?
Vuelvo a mirarlo, sin descubrir nada nuevo.
Me lo meto en el bolsillo y empiezo a moverme, tenía que encontrar la salida rápidamente, porque me producían unos escalofríos extraños el estar allí.
Decidí volver desde donde había entrado. Bajé las escaleras y me dirijí a la puerta.
Tenía un cerrojo. 
Maldecí para mis adentros y subí a la planta de arriba. Todo seguía igual, sin ningún indicio de presencia humana o inhumana, y me puse a buscar la salida.
Tiré de todos los candelabros, pero nada. En las mansiones así siempre había una salida secreta, y yo tenía que averiguar donde se encontraba.
Estaba ya perdiendo las esperanzas de poder salir de allí cuando, al tocar el boliche de la punta de la barandilla de las escaleras, una trampilla escondida debajo de mis pies, se abrió y yo caí y caí  al vacío.

$NANA$

domingo, 27 de octubre de 2013

Scene 14

Quito la cinta con muchísimo cuidado, no sea que se rompa el pergamino o algo parecido.
Lo abro completamente mientras el corazón me va a cien. 
Entonces me doy cuenta, un enigma como éste no era fácil de descubrir, y el interior del pergamino me lo acababa de confirmar. 
 Suspiro.
 En él estaban impresos unos extraños símbolos que no pertenecían a la época actual, de eso estoy completamente segura, y unas palabras que debían estar en otro idioma porque yo no las entendía. 
Exactamente estaba escrito esto en el pergamino:
 Naranjцs 
 ртьддьтоооллвбцжх 
 Sur de la gran mère. ьчжфїтщщщщуицтшчт 
 Pôle du nord.
 Placé trois 
 шщцизбцьоштцьудзашту роцтідчщщвтуттущчннвбя или 
 chantée.
 Ьфєд ліллі щурі од бг озза уві лссдьв люд ілах 
 Justo entonces es cuando se abre la puerta de mi habitación. 
Era David. 
Y me había pillado con las manos en la masa. 
- Sabría que pronto lo encontrarias, aunque era difícil hallarlo. 
- No sé de qué me hablas. 
- Yo creo que lo sabes perfectamente. 
 Y se sienta a mi lado, y yo, aún con el pergamino en la mano, trato de esconderlo en vano. 
Me coge de la mano justo cuando iba a meterlo entre las sábanas y me espeta: 
 - No estoy ciego, Nana. 
Y ahora sé que me está mirando a los ojos, pero yo bajo la vista y miro al suelo, como un perro arrepentido. 
 - La única pista que te puedo dar sobre el pergamino es que tienes que descubrirlo tú sola, nadie de aquí te puede ayudar.
 Suspiro. 
- Pero aquí yo sola no puedo entender el pergamino, no soy experta en simbología y tampoco tengo medios para hallar lo que busco. 
 - Eso es fácil de arreglar. 
Se levanta y se dirije hacia la puerta. No reacciono. 
- ¿ Vienes o qué ? 
Me levanto de la cama y voy con él. Me lleva por un amplio pasillo con suelos brillantes y paredes de roca, y al final llegamos a la obertura. 
Para mi sorpresa, hay una puerta, porque yo creía que tenía una obertura y ya, como los de hace mucho tiempo. Entonces me lleva por un camino trazado en el suelo, siguiendo las marcas de tiza azul de algunas rocas. 
Al final llegamos a un lugar extraño, un castillo gigante a medio derruir y después una gran roca de color anaranjado.
 - Quédate hasta cuando necesites. Ten. Y me lanza una mochila que pesaba bastante. 
  - Si piensas un poco tendrás techo para poder dormir. Ahí tienes comida y el pergamino. Tienes todo el tiempo del mundo. Cuando quieras puedes empezar.
 Y acto seguido vuelve por el mismo camino hacia donde habíamos partido.
 - ¿ Empezar ? ¿ A qué ?
 David se lleva una mano a la cabeza y se señala la sien. 
Humm. 
 Me quedo mirando la silueta de David hasta que se pierde en el camino. Primero decido mirar qué contiene la mochila. Una manta calentita, comida aproximadamente para tres días, una linterna, una navaja, y algunos utensilios más para la supervivencia. Echo un vistazo rápido a los alrededores. 
Aparte del viejo castillo medio destruido hay una gran roca naranja enfrente y un poco más a la derecha de la roca hay una especie de jardín y al otro lado un descampado con viñas. 
Decido primero explorar el ruinoso castillo.
 Entro por unas escaleras de bajada medio derruidas, así que voy con cuidado. 
Entonces las escaleras dan paso a una gran sala abierta sin techo que en sus tiempos anteriores, cuando aún no estaba habitada con cuervos y urracas, el gran comedor.
 Estoy un rato explorando el gran comedor. No encuentro nada interesante, así que voy a la sala de calderas. 
 Allí tan sólo encuentro una gran chimenea y una gran sala, más pequeña que el comedor, sin techo. 
Me meto dentro de la chimenea a explorar.
 No encuentro nada interesante . 
Iba a salir cuando veo un trozo de papel arrugado en el interior de un hueco de un ladrillo. 
Lo cojo, esta vez, sin pararme en pensar si tiene bichos. En él estaban escritas las palabras " Sur de la gran mère " Igual que en el pergamino. 
Hum. 
¿ Qué diablos significa eso ? Es francés, de eso estoy segura.
 Sé por aproximación que gran es grande y mère es madre. 
O sea que significa algo sobre una gran madre. Pues de momento no he visto ninguna madre grande. Ahora me salgo del castillo, no hay nada más que explorar. En cuanto salgo me encuentro con una roca de color anaranjado y un montón de piedrecitas del mismo color anaranjado a su alrededor. Detrás de las rocas hay árboles y bosque. Me voy hacia la derecha porque a la izquierda hay viñas y campos. Allí encuentro una mesa de granito cubierta de polvo y tierra y vegetación suave alrededor. Entonces tres mariposas absolutamente idénticas se pasan en la mesa. Todas mirando hacia una dirección. Hacia el norte, exactamente. Me giro hacia donde están mirando ellas. Hay una bajada, aparentemente sin escaleras ni nada, que baja hacia un ruinoso banco. O lo que podría haber sido un banco. Continúo con lo mío y miro a mi alrededor. No hay nada importante. Una roca aquí naranja, mariposas por allá, pero ninguna gran madre. Suspiro y me siento encima de la mesa. Intento aclararme las ideas pero no lo consigo. Me doy por vencida y me bajo. Detrás mía viene todo el polvo acumulado en la mesa de la parte de donde estaba sentada y entonces me fijo en algo importante que se me había pasado: entre el polvo se distinguian unas letras... Unas letras que exactamente formaban palabras iguales a algunas de las del pergamino. Justo entonces, el cielo que hasta ahora estaba azul, se oscurece rápidamente y las urracas y los cuervos empiezan a graznar. $NANA$

miércoles, 2 de octubre de 2013

Scene 13

De aquella noche no recuerdo mucho. Parecía que me hubieran suministrado un sedante. Recuerdo haber sido transportada a otro lugar, con muchos tramites, y, después, ya me dormí profundamente y tranquilamente en una cama.
De aquello recuerdo poco pero por la noche noté la presencia de alguien mientras yo dormía. Una presencia increíblemente malvada, arisca y que no precisamente quería nada bueno para mí.
Pero aún así, no me desperté.

                                                                     ***


Encima de la mesita de noche esta el puñal, esperando con ansia ser utilizado.
Lo miro con recelo.
No me apetece levantarme de la cama ahora. Estoy muy bien así.
No tengo sueño pero no tengo ganas de levantarme.
Suspiro.
Me levanto.
Me pongo un pantalón cómodo de chándal y una camiseta de manga corta gris.
Desconozco la habitación en la que estoy. No sé dónde estoy. Es una habitación básica, como la de un hotel.
Me siento en la cama. Es azul.
No me siento cómoda. Noto una presencia que no me gusta en esta habitación. Como si fuera a salir algo de las paredes.
Miro a mi alrededor. No hay nada raro, pero no me siento bien.
Miro a los lados y me dejo caer en la cama.
Entonces alguien llama a la puerta.
Toc
Toc
Toc
Toc
Toc
Toc
Toc
............
............
Me decido a abrir la puerta.
Está David.
Con una sonrisa entra.
-¡Buenos días!
-Hola.
-Te veo deprimida.
No le contesto.
Empieza a caminar por la habitación .

- ¿No te gusta tu nueva habitación?
- No es eso.
- ¿Y bien...?
 - ¿Para qué me habéis traído aquí? ¿Quienes sois?
 - Tenemos un único propósito. Protegerse a ti, Nana.
- ¿A mí? ¿Por qué?
 - No seas tonta y no ignores lo obvio.
 Sale de la estancia y cierra la puerta tras de sí.
 Suspiro lánguidamente. Claro que sé a qué se refiere.
Yo tengo una peculiar habilidad, hablo con los muertos. Pero ¿ de qué me quieren proteger o de qué?
 Eso no me lo han dicho.
 ¿Y ahora qué hago?
Me levanto de la cama y exploro todos los rincones de la habitación. No noto nada desigual en las paredes. Todo está aparentemente normal. Tanteo todos los huecos y pego golpes en algunos trozos para ver si están huecos. Llego al lugar dónde está colocada la cama. Está subida encima de un escalón. Eso ya es un poco raro. Golpeo el escalón. Para mi sorpresa, suena hueco.
El corazón me palpita cada vez más rápido.
Ya hacía demasiado tiempo que no descubro nada por mí misma, así que estoy contenta de haber descubierto que el escalón sonaba hueco.
Tanteo el escalón, pero para mi desilusión no descubro nada fuera de lo normal.
Entonces llaman a la puerta.
Corriendo dejo mi actual tarea y me siento en la cama.
- La puerta está abierta.
Entra entonces Mey y me mira con cara rara.
- David me había dicho que estabas triste, y yo no te encuentro la tristeza por ningún lado.
- David miente.
- No, no lo hace.
Me callo, para poder pensar cómo replicar a su contestación.
- ¿Estás segura?
- Completamente.
Me callo otra vez, esta vez no para pensar en cómo responder, si no porque me he fijado que a Mey los ojos se le estaban poniendo lagrimosos, como cuando pelas cebolla.
Se sienta a mi lado, en la cama, y yo decido no preguntar.
Entonces ella se levanta y me dice:
- A la hora de comer vendré a buscarte.
Me encojo de hombros.
Sin preocuparse de cerrar la puerta, Mey sale, y por el ruido que hacen sus pasos adivino que se ha marchado corriendo, seguramente a su habitación o a llorar al hombro de David, quién sabe por qué.
Y yo sigo con mi tarea.
Me arrodillo cuando bajo el escalón y empiezo por segunda vez a tocarlo. Lo golpeo una y otra vez, por todos los lados.
Entonces, cuando iba a dar por acabada mi tarea, me levanto y le pego una patada en un lado al trecho del escalón. Este trozo de escalón se retira lentamente, dejando un círculo perfecto como agujero, donde apenas cabría un palmo de mano.
Ahogo un grito.
Sin pensar, me acerco rápidamente y, cuando iba a introducir mi mano por el agujero, sólo entonces, pensé:
" ¿ Y si hay bichos? " 
Esta suposición me hizo retirar la mano rápidamente y pensármelo dos veces.
Me dan un tremendo pánico los bichos. 
Hecho un vistazo rápido a la habitación a ver si había un guante de látex o algo parecido, aunque sería muchísima coincidencia.
Aunque, para coincidencias, las que había tenido yo en los últimos días.
No había ningún trozo de papel servible.
Entonces pensé:
" ¡Papel de baño! "
Y ahí es, cuando, cutremente, me enrollé el papel de baño en una mano.
La introducí por el orificio y tanteé.
No había nada interesante, era todo plano, era como un hueco rectangular.
Entonces descubrí un bulto, un rollo de... ¿pergamino?
Lo saco.
Es un papel un poco ennegrecido, amarillento, un poco roto por algunos lados y con un lazo azul eléctrico enrollándolo.
De repente, el círculo que había abierto accidentalmente, se cierra silenciosamente, pero yo, no tan silenciosa, pego un grito que no me pude contener.
Entonces, rápidos como el rayo, se presentan en mi puerta unos preocupados y asustados Mey y David, y tal vez con una pizca de temor, pero... ¿ serían estas sensaciones por mí ?
Tocan a la puerta varias veces, pero yo, presa del pánico, no sé qué hacer, pero por suerte estaba echado el cerrojo.
Atemorizada, escucho a David:
- Voy a tirar la puerta abajo.
Entonces por fin reacciono, salgo corriendo y me encierro en el baño.
Escucho unos golpes, es David intentando tirar la puerta.
En el baño hay cerrojo, así que lo corro.
Me desprendo del papel que llevaba en las manos y lo tiro a la papelera, después, agarro el pergamino y lo meto en el armario de cosas de baño.
Entonces grito:
- David, no eches la puerta abajo, ya abro.
Voy corriendo y descorro el cerrojo.
- ¿Por qué has gritado, Nana? Estábamos preocupados por ti.
- Es que estaba en el baño haciendo pis y de repente se ha activado la cadena, sin que yo apretara, y me he asustado, chicos no pasa nada.
Suspiran aliviados y se marchan.
Les he contado una mentira gigante, pero parece que se la han creído, mejor.
Entonces una voz interrumpe mis pensamientos.
- Te llevaré la comida a la habitación, que no podemos ir a comer donde queríamos.
Era la voz de Mey, claro.
- Vale.
Mejor.
Me quedo pensando y al final decido que exploraré el pergamino después de comer.
Al poco rato viene Mey con una bandeja llena de comida, la deja en la cama y me susurra un:
- ¡Bon apetit!
Le doy las gracias y se va.
Suspiro tranquila, como rápidamente y busco el pergamino.
Lo encuentro al poco rato y con él entre las manos, me tumbo en la cama decidida a averiguar el misterio que me traía el viejo, enigmático y misterioso pergamino.



domingo, 15 de septiembre de 2013

Scene 12.

Me despierto alarmada. Un ulular de búho. Nunca lo había escuchado aquí. Lo escuchaba continuamente en el orfanato, porque había un bosque al lado. ¿Pero aquí...? Nunca lo había escuchado.

Me levanto alarmada. Escucho con mucha atención. Intento captar de dónde viene el ruido.


Camino por toda la habitación. Donde más suena el ruido es por donde está el armario.

Me doy cuenta y pego la oreja al armario.

En efecto, ahí se escucha mucho más.

Abro el armario.

Más ruido.

Abro el rectángulo.

Más.

Abro la puerta corredera que comunica con la habitación secreta. 

Ahora el ruido es ensordecedor.

Otra vez está él allí. 

Se para el ruido.

No sé de dónde viene.

Entonces él habla.


-Hola Nana.


-Hola, no sé quién eres.


-Qué maleducado. Es verdad, no me he presentado. Me llamo David. Estoy aquí para alejarte de una cosa que podría o no cambiar el destino de tu vida.


Carraspea.

Le dejo hablar y me quedo callada.


-Bueno, a lo que iba. Ellos te quieren meter un chip en el cuerpo. Así te tendrán localizada. Pero además tendrás que obedecerles, porque si apretando un botón, el chip hará cosas dañinas para tu cuerpo. No debes dejar que te pongan el chip, Nana. ¿Lo entiendes? 


-Sí. Pero , ¿por qué debería hacerte caso? 


-Por esto.


Me enseña su brazo. Tiene tatuado en él un símbolo. El mismo símbolo alargado que tenía mi padre tatuado. Entonces seguí ciegamente a David, aunque no sabía aún si tenía que haberlo hecho.


-Tres toques, Nana, entonces sabrás si es de nuestra banda, Nana. Tres toques. Y, acuérdate, nadie del otro bando conoce de la existencia de esta habitación secreta.


Entonces se desvaneció en él aire.

Yo no quería que me pudiesen un chip en el cuerpo. No quiero.

Me vuelvo a la cama.

No puedo casi dormir, estoy muy preocupada por el chip ese.


Mañana pasaré el día en la habitación secreta para que no me pongan el chip. Empezarán a buscarme cuando no acuda a la comida. Entonces no tengo casi tiempo. Miro el reloj. Son las 7:15. A las 8 sueña el despertador. Y los demás lo oyen.

Y alomejor puede ocurrirsele a Carlos venir a darme los buenos días. Sólo tengo tres cuartos de hora como mucho. 

Voy a la cocina y empiezo a coger mil cosas. Desde pan hasta lechuga, unas latas de conserva, agua y alguna bebida más. También cojo el mp3 y los auriculares. Una alfombra unas mantas y una almohada.

Falta un cuarto de hora. Está todo preparado en la habitación secreta.

¿Qué falta?

Ni idea.

Tengo una idea.

Dejo una nota en la que se lee:


Buenos días. He decidido irme de aquí. Me gusta esta vida pero no es para mí. Carlos, yo no soy la que buscas. Espero que lo entiendas. 

                                  nana


La dejo en la cómoda


.

 

Me meto dentro de la habitación secreta. Cierro por dentro. Si es verdad lo que dice jamás me descubrirán. Cierro los ojos. Aquella noche no había dormido nada. Me duermo. Después de una hora más o menos, me despierta el sonido de unos gritos. Unos gritos que me llamaban. Unos gritos de Carlos. Me despierto de golpe. Menos mal que no he gritado del susto.


 -¡Nana! ¡Nana! ¡Nana! 


Me estaba llamando Carlos. Suspiro. Cuánto griterío. Entonces oigo un ruido de una puerta. Entra Mey. Escucho atentamente.




 -Esa sucia cucaracha se ha escapado con el enemigo. Buf, tendríamos que haberle metido el chip el primer día, para que estuviera quietecita, cuando estuvo dormida. Ahora nuestros planes al traste. 


-Pero, ¿y eso de que yo era Coco Chanel y Serte era Einstein? En eso te pasaste. Estuvo a punto de no creerte. Es bastante tonta para habérselo creído todo. Casi me muero de la risa. 


-Ya, pero sabía por sus datos que era muy fácil de impresionar y que era un poco tontita. Se lo cree todo. Por eso se ha ido con David. 


-Sí. Y ahora no sabemos dónde está. Id Serte y tú a buscar por la ciudad, no puede haber ido muy lejos. 


-Si es que ha podido salir. 


-Por eso me quedaré yo aquí. 


-Vale. Suerte. Convéncela si la encuentras.


 -Suerte. Descuida. 


Se oye un ruido de una puerta. Carlos el mentiroso se ha ido. ¡Anda que creerme lo que me dijo ese sucio gusano! Entonces se escuchan tres toques en la puerta del armario. 


- ¡Nana! ¡Nana! ¡Nana! 


Hummm. Pienso.


 -Soy de los tuyos Nana. 


Demuéstralo, pienso. 


-Te lo demostraré. 


Toc toc toc. 


Tres toques. Eso me suena. ¡Tres toques! 


- ¡Nana! ¡Nana! Ábreme. Sé que estás ahí. Nana. 


Dudo. Si sabe que estoy aquí, que abra ella.


 - De acuerdo, Nana, abriré yo. 


Se escuchan unos forcejeos. Entonces se abre la puerta secreta. 


- ¡Nana! Estás aquí. 


- Sí. 


Me abraza. 


-Soy de tu equipo. 


Se sube la manga de su camiseta y me enseña su brazo. El mismo tatuaje. Entonces creo en ella. Se seca las lágrimas y me dice:


 -Fuguémonos con David, Nana. 


Asiento con la cabeza. Aquí empieza la aventura del equipo Serpiente. 


$NANA$

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Scene 11.

Unos ojos verdes misteriosos me devolvían la mirada desde la oscuridad de un lado de la habitación.

No puedo contener un grito. 


                                                                         ***


 En otro lado del laberinto de pasillos de roca, Mey sonríe satisfecha, ha escuchado el grito.


  
                                                                          *** 


 De los ojos casi fluorescentes sale una cabeza. Un chico. Rubio. Rasgos amables, guapo. Le miro muy extrañada. ¿Qué hace un chico guapo ahí, plantado delante de mí, en una habitación secreta que comunica con mi armario?

 -Sé lo que estás pensando, Nana. 

 -Todo el mundo sabe últimamente  lo que pienso menos yo.


 

Supongo que sería otra persona de la organización. 

-No soy de la organización, Nana, y quiero que me escuchas atentamente. 

Me quedo súper sorprendida. No me lo esperaba. Él prosigue. 

-Soy yo el auténtico dios de los muertos. 

 -Y entonces, ¿Quién es Carlos? 

-Un chico inmortal igual que tú y yo, pero él es malvado. Te quiere a ti para dominar el mundo. Y se inventó algunas cosas para ponerte de su lado. Mi tiempo aquí se acaba, ten este cofre. Dentro encontrarás una cosa que te servirá sólo si decides utilizarlo. Sólo lo que te ha enganchado e intrigado te ayudará a descubrir para qué has de utilizar lo que contiene el cofre.

 - ¡Pero está cerrado con llave!¿Cómo lo podré abrir?

 -Tienes lo que hace falta. 

Lleva su mano hacia mi cuello y toca algo que antes de entrar en el armario no estaba. Acto seguido desaparece y me deja ahí plantada con un cofre sin llave en la mano. Salgo del armario. Me llevó la mano al cuello. ¿Había un colgante...? Me lo desabrocho y lo miro. Había una llave azul celeste oxidada colgando. ¡La llave del colgante...! Lo quito corriendo y la meto en la cerradura del cofre. Lo abro. Dentro había un puñal con el mango de cuero marrón y jades incrustados. El filo estaba tan fino como una hoja de papel y parecía que de tan sólo mirarlo te podías cortar. 
Lanzo un grito ahogado. Un puñal. Igual que en la serie de televisión, las estrellitas, mi sueño... Aunque no acabo de entender la última frase que me dijo;
" Sólo lo que te ha enganchado e intrigado te ayudará a descubrir para qué has de utilizar lo que contiene el cofre" .
 Sólo lo que te ha enganchado e intrigado... ¡Claro! ¡La serie de televisión! Ahora todo encajaba. Sólo tenía que esperar a ver el próximo capítulo de la serie y sabría lo que hacer para descubrir lo que tenía que hacer con el puñal.

No sé cuándo hacen el siguiente capítulo así que enciendo la televisión y la pongo en el canal donde hacían la serie. Están haciendo anuncios. Bien, sólo hace falta esperar a que hagan el anuncio de cuándo van a poner el siguiente capítulo. Espero unos cinco minutos. Entonces aparece algo que me llama la atención. Un puñal igual al que tengo en aquel cofre encima de la cómoda. La serie se llama 'Puñal inmortal' . Hummm. La hacen esta noche a las 23:00. Así que tendré que cenar pronto. Son las 21:15. Casi es la hora de ir a cenar. Así que me visto corriendo con una camiseta de corazones y unos pantalones de pana y me dirijo hacia el comedor.
 Allí estaba Mey, con su bonita sonrisa tan agradable. Le sonrío y me siento junto a ella. Pedimos el menú del día; arroz blanco y ensalada. Como muy rápida y Mey se extraña un poco. 

-¿Por qué tienes tanta prisa?

 -Hacen una serie muy chula ahora mismo y quiero ir a verla. 

-Es por casualidad... ¿Puñal inmortal? 

-¡Sí! ¿Cómo lo sabes?

 En la cara de Mey se dibuja una sonrisa. 

-A mí también me engancha. 

No lo dijo muy convencida. No sé sí creérmelo . Suspiro y me encojo de hombros. 
Llego a mi habitación. Queda aún un cuarto de hora. Preparo un baño de burbujas. Me meto dentro y empiezo a cantar. Salgo, me seco y pongo la televisión por el canal donde hacían la serie. 
Ya ha empezado. La niña coge el puñal y lo lleva a un señor que colecciona antigüedades. El señor lo rechaza gritando cosas como: ¡El puñal inmortal! Y cosas así. Para él es como una maldición. La niña busca en internet "puñal inmortal" y descubre que se utiliza para matar a las personas inmortales. Es lo único que puede matarlos. Entonces se acaba el capítulo. 
 Cierro la televisión. Ahora lo entiendo todo. Aunque me esperaba algo más... Profesional. 
Él quiere que mate a Carlos. Pero...¿es verdad lo que dice? ¿o él es el verdadero malvado? Ni idea. Cruzo los dedos esperando que mañana salga todo bien y deseando que elija bien a quién matar y me meto en la cama. Pasan los minutos y no consigo dormirme. Pienso en si sería mejor tomarme una pastilla para dormir pero al final opto que sería mejor que no. Me relajo y consigo dormirme. Un ruido parecido al ulular de un búho me despierta a las cinco de la madrugada. Me alegro de no haberme tomado la pastilla. De ser así, no habría escuchado este ruido y habría tomado la elección equivocada.  

$NANA$

Scene 10.

Así que un puñal, ¿eh? Qué casualidad. Miro mi armario. No... Es imposible. Me río de lo que acabo de pensar. Es una tontería. Seguro que es una pura casualidad. Me vuelvo a reír. ¿Cómo podría haber pensado en semejante memez...? Vuelvo a mirar el armario. Ahora lo miro seria. ¿Podría...? No. Es una tontería. Me pongo seria. Hay que centrarse. Suspiro. Lalalalalalala. No quiero pensar. En concreto, no quiero pensar más en el puñal. ¿Y qué hay que hacer para no pensar en nada? ¡Un baño en mi grandísima bañera! Yuuupiiii. Con muchas, muchísimas burbujitas. Me meto dentro. Oh, no. Me he equivocado. El baño en mi grandísima bañera era para pensar, no para no pensar. Así que, a pensar se ha dicho. Oootra vez a pensar en el dichosito puñal. Bien. Muy bien. Está decidido, esta noche exploraré el armario. ¿Y por qué esta noche? No lo sé, pero la niña esa iba por la noche. Así que fui a echarme una siesta. Pero claro, cuando duermes sueñas. ¿Y en qué sueñas? Pues en las cosas que más has pensado durante el día. Había soñado, cómo no, con el puñal. Un flashback. Tenía el mango de cuero, con jade y otras piedras preciosas incrustadas. Estaba en mi mesita de noche... Entonces, otro flashback. Me veo a mí misma clavándoselo a un hombre en el corazón. ¿Quién sería aquel hombre...? De pronto, tuve una corazonada. Podría ser otro mensaje en clave de la organización. Pero... ¿Cómo podrían haber entrado también en mis sueños y el la televisión? Así que quité toda la ropa del armario y empecé a tantear el fondo. Nada. De pronto, una protuberancia sobresale de la lisa pared. Parece una especie de pestaña. Estiro, y, como por arte de magia, se abre un pequeño cajón horizontal. Tiene la forma exacta de un rectángulo. No me lo puedo creer. Cojo la linterna roja y alumbro el pequeño cajón escondido. No se ve nada de lo normal. Qué patético. Suspiro. Cierro la pestaña. Vuelvo a meter toda la ropa en el armario y lo cierro. Suspiro otra vez Es una tontería. Seguro que alguien lo gastaba antes de mí para esconder sus cosas más preciadas y pequeñas. Dinero, joyas, llaves... Alomejor es una cámara oculta. No, es imposible. Me río. Si lo fuera, ¿cómo se explica el algodón? ¿y el coche y la pared? Me río a carcajadas. Me tiro en la cama riéndome. Sólo entonces caigo en la cuenta de que ya son las 21:20. Me quedó boquiabierta. Cómo pasa el tiempo. Así que me visto volando, cojo la linterna y al comedor. Llego al comedor, y allí estaba Mey con su sonrisa amistosa de siempre. Me saluda. Le saludo. Me siento en su mesa. -¡Hola! -Buenas noches, Nana. Sonrío. Me sonríe. Me cae muy bien Mey. Llamamos al chef y pedimos el menú del día. Nos traen langosta. ¡Ni que fuéramos reinas! Entonces, entra Serte al comedor. -¡Hola! Me mira enfadado y gruñe. Me dirige miraditas furiosas y frías hasta que se sienta y se distrae con el chef. También pide el menú del día. -Discúlpame un momentito, Nana. Me sonríe amigablemente. Le contesto a la sonrisa con otra sonrisa. - Claro. Mey se dirije hacia Serte, se sienta en su mesa y le habla en voz baja al oído. Entonces Serte grita: - ¡Me da igual si sospecha algo! Mey le hace un gesto para que se calla y , enfadado, obedece. -Cállate si de verdad sabes quién es el jefe. Le dice Mey en tono de reproche y enfadado. Entonces se dirije hacia mí, con una sonrisa en la cara. Después hace una mueca. -No le hagas caso, no se ha tomado su pastilla y está de mal humor, e incluso dice cosas sin sentido. Se sienta otra vez en la mesa. Me sonríe. Le sonrío. Me acabo lo que me queda de comida muy rápido, tengo muchísima hambre. Me despido de ella. Cuando iba a salir, noto que una mano me asia el hombro. Doy un respingo. Suspiro, sólo es Mey, leer ha conseguido asustarme. -Nana, nada es lo que parece. Nana, repito, recuerda, nada es nunca lo que parece. Cuando me giro a preguntarle qué me quería decir con eso, no estaba. Sólo había un Serte más enfadado que antes mirándome con fijeza. Me encojo de hombros y me voy. Después de un largo trecho de caminos de roca, llego a mi habitación. "Nada es lo que parece" Me repite mi cabecita todo el rato. "Nada es lo que parece" Sin duda tiene que referirse al rinconcito del armario. Vuelvo a sacar toda la ropa del armario y estiro de la pestañita. Igual que siempre. Dejo la ropa en la cómoda y cierro el armario con el rincón abierto. Pero el armario cerrado. Apago las luces y me tumbo en mi cama. Inconscientemente, miro las estrellas. Están formando algo... ¿¡Una flecha!? Señalando para el armario. Lo abro. Una luz se cuela por el pequeño rincón pero no consigo verla. Me agacho y veo algo que no había visto antes, otra pestaña en la parte de arriba del rincón secreto. Sin poder aguantar más, estiro. Toda la pared del armario gira. Y yo con ella. Salgo a una sala pequeñita, como una habitación normal. Se me ha olvidado la linterna en la habitación. Me hace muchísima falta. Pero... Algo brilla. Me quedo rígida. Veo unos ojos verdes y luminosos que me observan desde la oscuridad. $NANA$

lunes, 9 de septiembre de 2013

Scene 9.

Así que el misterioso Carlos tenía ese poder.
Estaría muy bien poder reencarnar a tu familia.
-Nana, sé lo que estás pensando y no, no puedo reencarnar a la familia.
-Oh.

Pues sí que me conocía bien. Suspiré y asimilé lo que me estaba pasando. Soy una diosa. Soy la diosa de los muertos. Y por eso puedo hablar con los muertos. -Bien. Pero no esperes que me enamore de ti, así sin más. Porque estemos destinados no voy a dejarme enamorar fácilmente. -No quiero que esto se convierta en una historia de amor, te enamoraré poco a poco, y no será como piensas. Te conozco demasiado bien. Tiene razón. Me conoce demasiado bien. -Es verdad. Me voy a mi habitación. Después iré a cenar. Linterna en mano, voy paseando por los pasillos, sin ninguna prisa por llegar a mi habitación. Pero todo llega, y después de media hora deambulando por ahí, llego a mi habitación. Abro la puerta. Me encuentro un ramo de tulipanes, mi flor favorita, en la cama. ¡Qué detalle tan bonito! Aunque sólo con eso no me ha conseguido. Tecleo un rato con la BlackBerry y me canso muy rápidamente. Miro el armario a ver otra vez la ropa que hay. Si toda la ropa que hay la ha hecho Mey, sí que tiene buen gusto y sí que me conoce. Toda la ropa que hay me encanta. Es sencillamente preciosa. Hay vestidos de todos los colores y en especial, de color rojo. Hay chándals súper cómodos, o al menos, eso parecen. También hay pantalones cortos, pantalones vaqueros , de pana, de todos los colores... Y suéters, jerseys, camisas y camisetas, un mogollón de cosas, y había en otro cajón collares y pulseras de bolitas, justo como me gusta a mí. Sonrío feliz. Me gusta probarme la ropa. Así que empiezo a probarme cosas. Empiezo por los vaqueros; todos de mi talla. Después las camisetas, perfectas también. Y por último, los vestidos. Me hacen unas curvas estupendas. Me gusta como me sienta todo. Es perfecto para mí. Me tiro cansada a la cama. Suspiro. Sonrío. Es mejor tipo de vida que el orfanato. Aunque cada día me sorprendan con una cosa nueva. Me tumbo en la cama y me quedo perfectamente dormida, escuchando unos ruidos que poco a poco se hacen más fuertes. *** Mi madre me abraza, y mi padre me apreta una mano. Mi hermanita está agarrada a una pierna mía y la apreta hasta cortarme la circulación. Mis abuelos están abrazados, al lado de mi madre, y mis otros abuelos también se abrazan al lado de mi padre. Estoy rodeada de mi familia. De repente, un coche que pasa a toda velocidad, nos atropella. *** Me despierto gritando. Menos mal, sólo era eso, una pesadilla. Estoy sudando. Voy corriendo al baño y me lavo la cara. Estoy mareada. Ésa es la historia de la muerte de mi familia. Yo era una chica muy especial, y me quitaron a la fuerza del abrazo de mis padres, creyéndose que estaba loca, y metiéndome en un correcionario infantil. Suspiro y me tumbo en la cama mirando al techo. Ahora me doy cuenta de que en el techo hay unas estrellitas que seguramente brillarían en la oscuridad. Cierro la luz y corro las cortinas, y me vuelvo a tumbar para ver bien las estrellitas. Entonces, con sorpresa, veo que las estrellitas toman forma... Y forman... ¿¡un puñal!? Estoy sorprendida y un poco horrorizada. ¿Por qué las estrellitas formaban un puñal? No lo entiendo. Vuelvo a correr las cortinas y me preparo un baño para relajarme y pensar en el puñal y en su significado. Suspiro. Las estrellitas... Preguntaré a Carlos porqué las estrellitas forman cosas, pero no le diré que formaron un puñal. Diré que formaban un vestido. Me seco y me pongo la crema en el cuerpo. Consulto la hora y vi que todavía eran las 20:45; quedaban aún tres cuartos de hora para la cena. Me pongo la televisión y hago un poco de zapping, hasta que encuentro una película que va por la mitad y la dejo. Trataba sobre una chica a la que habían raptado y encerrado en un armario, que descubría un pasadizo secreto en el armario y una caja con cerrojo, pero no encontró la llave. Salía por el pasadizo que llevaba a una calle poco transitada, y llegó hasta la policía. Después pone un continuará y la fecha de la próxima continuación. Me prometo a mí misma mirarlo, estaba muy interesante. ¿Qué habría en la caja? ¿Encontraría la llave? ¡Qué emoción! Me interné otra vez por los pasillos y al fin llegué al comedor. No había nadie. Me senté en una mesa pequeña y llamé al chef. -Bonjour, mademoisselle. ¿Qué desea para comer? - El menú del día. - Claro, en seguida. Spaghetti al parmesano. Muy bonito el vestido que lleva. Le sonrío y se marcha. Adoro los Spaghetti al parmesano. Y sí, mi vestido es precioso. ¿Está planeado o algo? Me río. Es imposible. Me como los spaghetti al parmesano y después una ensalada César. Para postre macedonia. Es la mejor cena que he podido saborear. Vuelvo a mi habitación a pensar. Hay un tulipán en mi cama y una nota; muy simple. " Buenas noches " Pues buenas noches a ti también, Carlos. Pongo el tulipán junto a los otros tulipanes, en un jarrón de encima de la cómoda y pienso. ¿Qué será aquel cuchillo? Suspiro. Apago la lamparita de la mesita de noche y me duermo. Al día siguiente, me despierto con los rayos del sol. Están calentando toda la habitación. Está muy acogedora. Cambio el agua a los tulipanes. Están preciosos. Me voy a la cocina y me preparo el desayuno; jamón, pan con mantequilla y miel, leche y cereales y un poco de zumo. Sonrío. Me lo como todo con rapidez y enciendo la radio. Lalalalalalala. Suena la música. Apago la radio y voy a ver la tele. Iban a hacer el capítulo dos de aquella película tan interesante. " La policía registra la guarida de los secuestradores, pero no encuentran la llave. La niña se empeña en guardar el cofre. Por la noche, ella va a la guarida de los secuestradores y busca por todos los lados. Abre el armario y encuentra una palanca. La estira y encuentra un hueco en la pared del armario en el que está escondida la llave. Se va corriendo a su casa y allí abre el cofre. Y dentro había... Un puñal. " $NANA$