Así que el misterioso Carlos tenía ese poder.
Estaría muy bien poder reencarnar a tu familia.
-Nana, sé lo que estás pensando y no, no puedo reencarnar a la familia.
-Oh.
Pues sí que me conocía bien.
Suspiré y asimilé lo que me estaba pasando.
Soy una diosa.
Soy la diosa de los muertos.
Y por eso puedo hablar con los muertos.
-Bien. Pero no esperes que me enamore de ti, así sin más. Porque estemos destinados no voy a dejarme enamorar fácilmente.
-No quiero que esto se convierta en una historia de amor, te enamoraré poco a poco, y no será como piensas. Te conozco demasiado bien.
Tiene razón.
Me conoce demasiado bien.
-Es verdad. Me voy a mi habitación. Después iré a cenar.
Linterna en mano, voy paseando por los pasillos, sin ninguna prisa por llegar a mi habitación.
Pero todo llega, y después de media hora deambulando por ahí, llego a mi habitación.
Abro la puerta. Me encuentro un ramo de tulipanes, mi flor favorita, en la cama. ¡Qué detalle tan bonito! Aunque sólo con eso no me ha conseguido.
Tecleo un rato con la BlackBerry y me canso muy rápidamente. Miro el armario a ver otra vez la ropa que hay. Si toda la ropa que hay la ha hecho Mey, sí que tiene buen gusto y sí que me conoce. Toda la ropa que hay me encanta. Es sencillamente preciosa. Hay vestidos de todos los colores y en especial, de color rojo. Hay chándals súper cómodos, o al menos, eso parecen. También hay pantalones cortos, pantalones vaqueros , de pana, de todos los colores... Y suéters, jerseys, camisas y camisetas, un mogollón de cosas, y había en otro cajón collares y pulseras de bolitas, justo como me gusta a mí. Sonrío feliz.
Me gusta probarme la ropa. Así que empiezo a probarme cosas. Empiezo por los vaqueros; todos de mi talla. Después las camisetas, perfectas también. Y por último, los vestidos. Me hacen unas curvas estupendas.
Me gusta como me sienta todo. Es perfecto para mí.
Me tiro cansada a la cama. Suspiro.
Sonrío.
Es mejor tipo de vida que el orfanato.
Aunque cada día me sorprendan con una cosa nueva.
Me tumbo en la cama y me quedo perfectamente dormida, escuchando unos ruidos que poco a poco se hacen más fuertes.
***
Mi madre me abraza, y mi padre me apreta una mano. Mi hermanita está agarrada a una pierna mía y la apreta hasta cortarme la circulación. Mis abuelos están abrazados, al lado de mi madre, y mis otros abuelos también se abrazan al lado de mi padre.
Estoy rodeada de mi familia.
De repente, un coche que pasa a toda velocidad, nos atropella.
***
Me despierto gritando.
Menos mal, sólo era eso, una pesadilla.
Estoy sudando.
Voy corriendo al baño y me lavo la cara. Estoy mareada.
Ésa es la historia de la muerte de mi familia. Yo era una chica muy especial, y me quitaron a la fuerza del abrazo de mis padres, creyéndose que estaba loca, y metiéndome en un correcionario infantil.
Suspiro y me tumbo en la cama mirando al techo.
Ahora me doy cuenta de que en el techo hay unas estrellitas que seguramente brillarían en la oscuridad.
Cierro la luz y corro las cortinas, y me vuelvo a tumbar para ver bien las estrellitas.
Entonces, con sorpresa, veo que las estrellitas toman forma... Y forman... ¿¡un puñal!?
Estoy sorprendida y un poco horrorizada.
¿Por qué las estrellitas formaban un puñal?
No lo entiendo.
Vuelvo a correr las cortinas y me preparo un baño para relajarme y pensar en el puñal y en su significado.
Suspiro.
Las estrellitas... Preguntaré a Carlos porqué las estrellitas forman cosas, pero no le diré que formaron un puñal. Diré que formaban un vestido.
Me seco y me pongo la crema en el cuerpo. Consulto la hora y vi que todavía eran las 20:45; quedaban aún tres cuartos de hora para la cena. Me pongo la televisión y hago un poco de zapping, hasta que encuentro una película que va por la mitad y la dejo. Trataba sobre una chica a la que habían raptado y encerrado en un armario, que descubría un pasadizo secreto en el armario y una caja con cerrojo, pero no encontró la llave. Salía por el pasadizo que llevaba a una calle poco transitada, y llegó hasta la policía. Después pone un continuará y la fecha de la próxima continuación.
Me prometo a mí misma mirarlo, estaba muy interesante. ¿Qué habría en la caja? ¿Encontraría la llave? ¡Qué emoción!
Me interné otra vez por los pasillos y al fin llegué al comedor. No había nadie. Me senté en una mesa pequeña y llamé al chef.
-Bonjour, mademoisselle. ¿Qué desea para comer?
- El menú del día.
- Claro, en seguida. Spaghetti al parmesano. Muy bonito el vestido que lleva.
Le sonrío y se marcha.
Adoro los Spaghetti al parmesano.
Y sí, mi vestido es precioso.
¿Está planeado o algo?
Me río. Es imposible.
Me como los spaghetti al parmesano y después una ensalada César. Para postre macedonia. Es la mejor cena que he podido saborear.
Vuelvo a mi habitación a pensar.
Hay un tulipán en mi cama y una nota; muy simple.
" Buenas noches "
Pues buenas noches a ti también, Carlos.
Pongo el tulipán junto a los otros tulipanes, en un jarrón de encima de la cómoda y pienso. ¿Qué será aquel cuchillo?
Suspiro.
Apago la lamparita de la mesita de noche y me duermo.
Al día siguiente, me despierto con los rayos del sol.
Están calentando toda la habitación.
Está muy acogedora.
Cambio el agua a los tulipanes. Están preciosos.
Me voy a la cocina y me preparo el desayuno; jamón, pan con mantequilla y miel, leche y cereales y un poco de zumo.
Sonrío.
Me lo como todo con rapidez y enciendo la radio.
Lalalalalalala.
Suena la música.
Apago la radio y voy a ver la tele. Iban a hacer el capítulo dos de aquella película tan interesante.
" La policía registra la guarida de los secuestradores, pero no encuentran la llave. La niña se empeña en guardar el cofre. Por la noche, ella va a la guarida de los secuestradores y busca por todos los lados. Abre el armario y encuentra una palanca. La estira y encuentra un hueco en la pared del armario en el que está escondida la llave. Se va corriendo a su casa y allí abre el cofre. Y dentro había... Un puñal. "
$NANA$
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