sábado, 7 de septiembre de 2013

Scene 4.

Aún stoy pensando en lo que pasó ayer, o hace unas horas, o unos minutos.

No sé cuanto tiempo ha pasado desde que estoy inconsciente.
¿Minutos, horas, días,   semanas...? Me parece que no lo sabré nunca.
Cuando desperté seguía igual que antes. Tumbada en el suelo de una cueva. Con la misma sudadera roja, los mismos vaqueros, mi pelo rubio y liso mis zapatillas adidas rosas y aún con el efecto del fluido en mi cuerpo. Miro a mi alrededor y no veo nada interesante. Rocas; rocas y muchísimas más rocas.Consigo levantarme dificultosamente y me dirijo a una sala que estaba a mi derecha. Entro y me encuentro a Serte tecleando en un súper ordenador unos datos que para mí son indescriptibles.
Serte no me ve, está enfrascado en la lectura de los datos del ordenador.
Hay unas estanterías gigantes al lado del ordenador, llenas de libros con títulos raros y en otros idiomas. No veo a Mey por ningún lado.
Estoy muy mareada. Sigo andando por detrás de Serte y él no se da cuenta.
Llego a una gran sala, con un montón de rocas apiladas en un gran montón, y un pasadizo. Lo sigo durante un buen rato y de repente el camino se separa en dos pasadizos distintos.
No sé cual escoger. Los dos están oscuros. Al final cojo el de la izquierda, porque yo suelo coger

el de la derecha siempre, pero pensé que tendría que cambiar alguna vez. La derecha es como las personas blancas, y la izquierda es como los negritos. Si eliges siempre la derecha es como ser racista. Para mí. Así que seguí por el camino de la izquierda, porque yo no soy racista. Pronto me encuentro en un gran pasillo largo y amplio, y parece que no tenga fondo. Siempre son un montón de rocas por todas partes. Camino muy mareada. Aún me dura el efecto del fluido. Parece que esté en un sueño. Veo cosas de colores y cuando cierro los ojos veo formas raras. Cuando camino se deshacen algunas piedras del suelo. Para comprobar que no era efecto del fluido, le pego una patada a una roca gigante y se deshace en mil pedacitos. Parece que no ha pasado nadie por aquí en muchísimos años. Empiezo a pensar que esté camino no era el correcto. Entonces, de pronto, ratificado mis pensamientos, resbalo y me caigo. Hay un precipicio delante de mí. Me caigo por el precipicio. Si no me he muerto ya, ahora me moriré seguro. Caigo en picado desde el precipicio. Bien. Ya es la segunda vez que 'muero' hoy. Nunca creí que diría ni pensaría esto. Es raro como tu vida da un giro de 180° una mañana normal. Tú te despierta un día y no piensas 'hoy me voy a morir dos veces'. Lo raro es que tú nunca piensas que te va a pasar a tí. Caigo y caigo en este agujero sin fondo. Es como una caída libre en un parque de atracciones. Pero sin protección y asegurando una muerte segura. $NANA$

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