sábado, 7 de septiembre de 2013

Scene 2.

Nos escondemos en el cuartillo de la limpieza. Estamos todos apretujados y no nos podemos mover sí no queremos tirar una escoba o un cubo, que escuchen el ruido y nos pongan un parte. Me doy cuenta de que hay una pintada en la puerta que pone PM. Muchas veces he visto ya eso.

Cuando sonó la campana salimos sigilosamente del cuartillo de la limpieza.
En cuanto salimos al pasillo estimamos los brazos, encantados de haber salido de aquel antro oscuro. De repente, el profesor de matemáticas sale de un aula y se dirije hacia nosotros. Entonces, Mey me coge de la camiseta y me mete en el aula de tecnología, que por suerte no había nadie. O eso creíamos, porque de repente se escuchó una voz muy aguda. Nos giramos y vemos a un chico bajito, con gafas, un montón de pocas y granos esparcidos por toda la cara que estaba frente a un ordenador que nos miraba extrañado. Serte le da cinco euros sin decirle nada y él dice: -No diré nada, Serte. Les miro extrañada y Mey me hace un gesto como diciendo que es normal, que no hiciera caso. Se nota que esto lo habían hecho mucho. Casi nos pillan varios profesores más. Mey se puso un cinta de pelo para recoger su corto pelo negro y montamos en el coche de Serte. Era un opel azul cielo descapotable.
-¿ Tienes edad para conducir?
Se ríe y contesta:
- No te preocupes preciosa. Por cierto, no le hagas caso a Daniel.
Me preocupé bastante, no me había gustado esa respuesta.
- ¿Quién es Daniel?
Mey se ríe.
- El guaperas que te ha hablado antes.
- ¿Cómo sabéis que me ha hablado antes?
Entonces los dos se echaron a reír y no dijeron nada más.
Yo decidí no preguntar nada más.
El viaje transcurrió rápidamente y los tres estábamos callados. Entonces, de repente, Serte dió un volantazo y me puse a gritar como una loca.
- ¿Pero qué haces? ¿Es que no sabes que es dirección prohibida?
Entonces Serte dijo:
- Mey, hazla callar
Mey cogió su cinta de pelo y me la puso en la boca de manera que no pudiese hablar.
¡Íbamos a chocar contra una pared de ladrillos...!
Estaba temblando de miedo. Aquellos debían de estar locos. O bien colocados. Aunque no tenían cara de borrachos. Íbamos a impactar contra la pared, quedaban unos pocos segundos, y estaría muerta.
$ NANA $

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