domingo, 27 de octubre de 2013

Scene 14

Quito la cinta con muchísimo cuidado, no sea que se rompa el pergamino o algo parecido.
Lo abro completamente mientras el corazón me va a cien. 
Entonces me doy cuenta, un enigma como éste no era fácil de descubrir, y el interior del pergamino me lo acababa de confirmar. 
 Suspiro.
 En él estaban impresos unos extraños símbolos que no pertenecían a la época actual, de eso estoy completamente segura, y unas palabras que debían estar en otro idioma porque yo no las entendía. 
Exactamente estaba escrito esto en el pergamino:
 Naranjцs 
 ртьддьтоооллвбцжх 
 Sur de la gran mère. ьчжфїтщщщщуицтшчт 
 Pôle du nord.
 Placé trois 
 шщцизбцьоштцьудзашту роцтідчщщвтуттущчннвбя или 
 chantée.
 Ьфєд ліллі щурі од бг озза уві лссдьв люд ілах 
 Justo entonces es cuando se abre la puerta de mi habitación. 
Era David. 
Y me había pillado con las manos en la masa. 
- Sabría que pronto lo encontrarias, aunque era difícil hallarlo. 
- No sé de qué me hablas. 
- Yo creo que lo sabes perfectamente. 
 Y se sienta a mi lado, y yo, aún con el pergamino en la mano, trato de esconderlo en vano. 
Me coge de la mano justo cuando iba a meterlo entre las sábanas y me espeta: 
 - No estoy ciego, Nana. 
Y ahora sé que me está mirando a los ojos, pero yo bajo la vista y miro al suelo, como un perro arrepentido. 
 - La única pista que te puedo dar sobre el pergamino es que tienes que descubrirlo tú sola, nadie de aquí te puede ayudar.
 Suspiro. 
- Pero aquí yo sola no puedo entender el pergamino, no soy experta en simbología y tampoco tengo medios para hallar lo que busco. 
 - Eso es fácil de arreglar. 
Se levanta y se dirije hacia la puerta. No reacciono. 
- ¿ Vienes o qué ? 
Me levanto de la cama y voy con él. Me lleva por un amplio pasillo con suelos brillantes y paredes de roca, y al final llegamos a la obertura. 
Para mi sorpresa, hay una puerta, porque yo creía que tenía una obertura y ya, como los de hace mucho tiempo. Entonces me lleva por un camino trazado en el suelo, siguiendo las marcas de tiza azul de algunas rocas. 
Al final llegamos a un lugar extraño, un castillo gigante a medio derruir y después una gran roca de color anaranjado.
 - Quédate hasta cuando necesites. Ten. Y me lanza una mochila que pesaba bastante. 
  - Si piensas un poco tendrás techo para poder dormir. Ahí tienes comida y el pergamino. Tienes todo el tiempo del mundo. Cuando quieras puedes empezar.
 Y acto seguido vuelve por el mismo camino hacia donde habíamos partido.
 - ¿ Empezar ? ¿ A qué ?
 David se lleva una mano a la cabeza y se señala la sien. 
Humm. 
 Me quedo mirando la silueta de David hasta que se pierde en el camino. Primero decido mirar qué contiene la mochila. Una manta calentita, comida aproximadamente para tres días, una linterna, una navaja, y algunos utensilios más para la supervivencia. Echo un vistazo rápido a los alrededores. 
Aparte del viejo castillo medio destruido hay una gran roca naranja enfrente y un poco más a la derecha de la roca hay una especie de jardín y al otro lado un descampado con viñas. 
Decido primero explorar el ruinoso castillo.
 Entro por unas escaleras de bajada medio derruidas, así que voy con cuidado. 
Entonces las escaleras dan paso a una gran sala abierta sin techo que en sus tiempos anteriores, cuando aún no estaba habitada con cuervos y urracas, el gran comedor.
 Estoy un rato explorando el gran comedor. No encuentro nada interesante, así que voy a la sala de calderas. 
 Allí tan sólo encuentro una gran chimenea y una gran sala, más pequeña que el comedor, sin techo. 
Me meto dentro de la chimenea a explorar.
 No encuentro nada interesante . 
Iba a salir cuando veo un trozo de papel arrugado en el interior de un hueco de un ladrillo. 
Lo cojo, esta vez, sin pararme en pensar si tiene bichos. En él estaban escritas las palabras " Sur de la gran mère " Igual que en el pergamino. 
Hum. 
¿ Qué diablos significa eso ? Es francés, de eso estoy segura.
 Sé por aproximación que gran es grande y mère es madre. 
O sea que significa algo sobre una gran madre. Pues de momento no he visto ninguna madre grande. Ahora me salgo del castillo, no hay nada más que explorar. En cuanto salgo me encuentro con una roca de color anaranjado y un montón de piedrecitas del mismo color anaranjado a su alrededor. Detrás de las rocas hay árboles y bosque. Me voy hacia la derecha porque a la izquierda hay viñas y campos. Allí encuentro una mesa de granito cubierta de polvo y tierra y vegetación suave alrededor. Entonces tres mariposas absolutamente idénticas se pasan en la mesa. Todas mirando hacia una dirección. Hacia el norte, exactamente. Me giro hacia donde están mirando ellas. Hay una bajada, aparentemente sin escaleras ni nada, que baja hacia un ruinoso banco. O lo que podría haber sido un banco. Continúo con lo mío y miro a mi alrededor. No hay nada importante. Una roca aquí naranja, mariposas por allá, pero ninguna gran madre. Suspiro y me siento encima de la mesa. Intento aclararme las ideas pero no lo consigo. Me doy por vencida y me bajo. Detrás mía viene todo el polvo acumulado en la mesa de la parte de donde estaba sentada y entonces me fijo en algo importante que se me había pasado: entre el polvo se distinguian unas letras... Unas letras que exactamente formaban palabras iguales a algunas de las del pergamino. Justo entonces, el cielo que hasta ahora estaba azul, se oscurece rápidamente y las urracas y los cuervos empiezan a graznar. $NANA$

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